Sin naturalidad no hay convicción

Insisto siempre en esta idea cada vez que tengo a un político delante. Lo más importante es tu proyecto, tu propuesta, tu mensaje, tu gestión. Pero tu comunicación, la manera en la que lo transmitas, expliques o proyectes, es fundamental para que además sea comprendido, trasladado y valorado positivamente.

Por eso defiendo que sin naturalidad no hay convicción. Sin convicción no se consigue credibilidad. Que sin credibilidad es imposible generar confianza. Y sin confianza, amigo, no hay voto.

Sobre estas cuestiones y el particular caso de la candidata socialista al Gobierno de Aragón, Eva Almunia, giró la entrevista que este pasado fin de semana me realizó la periodista Natalia Asín para el Heraldo, que a continuación te adjunto e invito a leer y comentar.

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La pupila se confunde con el maestro
La candidata del PSOE, Eva Almunia, repite gestos y, en algunos momentos, llega a mimetizarse con su antecesor, Marcelino Iglesias. Asesores de comunicación advierten de que la consejera podría perder credibilidad si sus modos acaban ganando protagonismo a su discurso.

“Nuevos retos, mismos valores”. “Nuevos tiempos, mismo compromiso”. Son los lemas que el PSOE ha utilizado para lanzar a su candidata a la DGA, Eva Almunia, a la escena pública. A estos eslóganes podría unirse el de “Nueva candidata, mismos gestos”.

Marcelino Iglesia y Eva Almunia - PSOE

A tenor de las últimas intervenciones de Almunia como consejera de Presidencia, en las Cortes, queda claro que ha aprendido e interiorizado la personalidad de Marcelino Iglesias. Hasta el punto de mimetizarse con él en algunos momentos en exceso. Pero este encorsetamiento y la pérdida de naturalidad puede poner en entredicho su credibilidad y que sus gestos acaben ganando protagonismo a su discurso.

Salta a la tribuna de las Cortes lenta, con paso firme. Coloca los papeles sobre el atril y en su primera intervención sigue el guión. Lee pausada, con un tono templado, remarcando las ideas que le interesan y explayándose en datos y gestión. Apenas entra a la confrontación con la oposición. Como Iglesias. Evita gesticular en exceso. Parece constreñida por un modo de actuar establecido. Entonces llega la réplica. Comienza la escenificación del álter ego del presidente.

Pase taurino
Las manos levantadas a la altura de la cintura y en paralelo, abiertas lo justo, no más allá del cuerpo. Como su maestro. No se queda ahí. Se ladea hacia atrás, con un pequeño movimiento de cadera característico del presidente, como un pase taurino. En algún momento, incluso agarra la esquina de la tribuna.

Como él. Pero intenta cambiar el tono. Sale la verdadera Almunia, la vehemente, la apasionada. Pero a veces está demasiado pendiente de su puesta en escena y su argumentación se desinfla. La templanza de Iglesias da paso a los impulsos sin control de Almunia. Algunos compañeros de partido aplauden su sello, pero otros difieren y consideran que debe seguir las enseñanzas y no desbocarse.

No en vano, su aterrizaje en el hemiciclo ha avivado las tediosas sesiones parlamentarias de los últimos meses. Los diputados populares se remueven en sus asientos a cada palabra de la consejera, a cada provocación, y los socialistas se rebelan. Su condición también de candidata ha hecho que la precampaña se haya colado de lleno en la Aljafería. Pero Almunia pide calma. La candidata socialista incluso se atrevió en el último pleno de las Cortes amandar callar al portavoz del grupo, Jesús Miguel Franco. Como si su maestro le dirigiera y le hiciera una llamada al orden para que la templanza y la prudencia de las que Iglesias presume vuelvan al Parlamento. Por eso, Almunia no pierde de vista cualquier movimiento de Iglesias, toma nota de los últimos apuntes que el ‘profesor’ le indica en la cafetería antes de su intervención… Continúa la tutela.

Pero esta mimetización tiene efectos negativos. “Para que un político pueda transmitir confianza debe resultar natural”, aconseja el asesor de comunicación pública y política, Yuri Morejón. Y a Almunia le falta dentro del hemiciclo. Fuera, cuando el examen ha acabado ya no tiene problemas y se desenvuelve con naturalidad. Algunos diputados ven incluso un punto de frivolidad.

“Las palabras no tienen credibilidad. Son las personas quienes la aportan con su puesta en escena, que debe ser natural. También con su trayectoria política”, explica Morejón, que avisa de que el problema es si los gestos atraen toda la atención en detrimento de los proyectos. Y Almunia, como dice Morejón, busca identificarse con el presidente e imitarlo. “Cuando transmites naturalidad, trasladas convicción, credibilidad y confianza. Y sin confianza, no hay voto”.

La co-directora de la firma de asesoramiento de imagen Qué me pongo, Montse Guals, recuerda que “las comparaciones son odiosas”. “Cada persona es única y no debe imitar a nadie. Debe buscar el puntode diferencia”, recalca. “El grado de conocimiento (en el caso de Almunia es mucho menor que el de Rudi) es decisivo a la hora de posicionar a un candidato de forma estratégica”, apostilla Morejón.

Los socialistas lo han tenido en cuenta y, por eso, su táctica electoral va ligada a la imagen de Iglesias, al menos en esta primera fase, para aprovechar su tirón. Almunia está aún en fase de conocimiento. “Da igual que hablen mal o bien, lo importante es que se hable de ella”, justifican fuentes socialistas. Después llegará la etapa de la empatía, cuando se intente transmitir una imagen positiva. Habrá que ver si para entonces, Almunia ha logrado desprenderse de la sombra de Iglesias y sabe caminar sola hacia el Pignatelli. Desde su entorno aseguran que “sorprenderá”.

Merkel hace escuela
La nueva candidata del PSOE viste sobria, sin estridencias y casi nunca lleva falda

No tiene ni estilista ni asesor de imagen, más allá de los consejos que le pueda dar su marido.Ni ha hecho como candidata ningún curso de la escuelade formación de Jaime Vera del PSOE sobre cómo maquillarse, qué ropa llevar, cómo contestar a una entrevista… Ella sola decide qué ponerse y ha optado por un ‘look’ masculinizado. La candidata socialista a la DGA, Eva Almunia, siempre va con traje chaqueta de tonos oscuros. En contadas ocasiones elige faldas y vestidos. Tampoco destaca por complementos llamativos, pero le gustan las marcas. Eso sí, su vestuario lo acompaña de zapatos de tacón para “estar por encima de los hombres”, dicen desde su entorno. No en vano, en la política las mujeres tratan aún de hacerse un hueco sin que la estética prevalezca sobre su valía.

El asesor de comunicación pública y política, Yuri Morejón, asegura que ese aspecto masculinizado lo adoptan casi todas las féminas que llegan a la alta política (Angela Merkel o Margaret Thatcher). “Se intenta neutralizar la imagen para tratar de centrar el mensaje y evitar que se desvirtúe”, argumenta. Una forma de defensa ante comentarios superficiales que puedan desprenderse del vestuario. La co-directora de la empresa Qué me pongo, Montse Guals, discrepa: “Lo que no podemos hacer las mujeres para ser líderes es ir más masculinas”. Aunque recomienda a Almunia feminizarse un poco, rechaza cualquier cambio radical. “Un político debe ser serio y activo. Y sobre todo, cercano”, señala.

¿Iglesias cambia de imagen?
Por su parte, el nuevo cargo de secretario de Organización del PSOE ha generado algunas especulaciones sobre un cambio de imagen de Marcelino Iglesias. Algunos opinan que podría haber disimulado sus canas, pero desde su entorno lo niegan. “No se ha hecho nada. Toma vitaminas y ha adelgazado dos kilos en apenas un mes, pero nada más”, especifican.

comentarios

3 comentarios:

  1. Yuri Morejon dice:

    La candidata que se mimetizaba con su presidente. http://bit.ly/etMGX1

  2. Pingback: Bitacoras.com

  3. Sin naturalidad no hay convicción http://ping.fm/6gSKv

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