Políticos retocados

Ya no es sólo cosa de actores, presentadores y artistas, ahora los políticos también pasan por el quirófano para renovar o mejorar su imagen. ¿A qué se debe esta nueva tendencia? ¿Resulta decisiva la imagen para un político? Sobre éstas y otras cuestiones, me pregunta este viernes la periodista Maite Torrente para un reportaje en la revista TIEMPO, que te adjunto a continuación y te invito a leer y comentar.

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Los políticos pasan la ITV de la estética
Cirugía oftalmológica, técnicas de belleza, implantes de pelo o retoques dentales… Todo para mejorar su imagen y seducir a los votantes.
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pepe_blanco“En política no basta con ser, también hay que parecer. Porque el éxito o el fracaso dependen en gran medida de la manera en la que los demás nos perciben. Lo más importante de un político es su mensaje, su relato, su gestión, sus proyectospropuestas, pero no cabe duda de que su apariencia tiene gran importancia en una campaña o en la valoración que los ciudadanos hacen de él. El mensaje debe primar sobre la imagen… pero la imagen va cargada de mensaje”, dice Yuri Morejón, asesor de comunicación pública y política y director de Yescom Consulting.

Esta máxima explica la creciente preocupación de nuestros políticos por renovar su aspecto físico. Hay que transmitir al electorado modernidad, actividad y proximidad no sólo con las palabras,también con el cuerpo. Esto, unido al mensaje ideológico, será clave en el arduo camino de ganar votos. Son muchos los ministros y diputados que han entrado en quirófano o se han puesto en manos de una clínica de estética para corregir defectos físicos o mitigar los evidentes signos del paso del tiempo.

El último en pasar la ITV ha sido José Blanco, ministro de Fomento, que se acaba de operar de la vista en el prestigioso Instituto Oftalmológico Fernández Vega, en Oviedo, y a partir de ahora podrá prescindir de sus sempiternas gafas. El resultado ha sido inmejorable, tal y como el ministro de Fomento confirmaba hace unos días: “Todo ha ido perfectamente y ya estoy listo para volver al trabajo”. En su primera aparición pública después de la intervención, él mismo matizó que no se trataba de una mera cuestión de coquetería: “Yo no me he operado para quitarme las gafas. Tenía miopía, astigmatismo, cataratas y presbicia”. Es más, asegura que se ve raro sin sus lentes y no descarta seguir usándolas, aunque de manera menos frecuente. Su nueva imagen, según Yuri Morejón, le ayuda a proyectar una mayor sensación de poder. ¿Cuánto le ha costado al socialista recuperar su buena vista? Los precios de esta intervención oscilan entre los 900 y los 2.000 euros por cada ojo.
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La vejez, ¿un handicap?

Pero ahí no quedan la cosas. En los mentideros políticos corre el rumor de que Pepiño Blanco podría estar considerando la idea de volver a pasar por quirófano, esta vez para realizarse una operación de cirugía estética en la nariz y el mentón, lo que le costaría más de 20.000 euros.

Esto nos lleva a pensar que en política los signos de la edad podrían ser un handicap. Y es que en España, a diferencia de otros países de nuestro entorno, no estamos acostumbrados a tener políticos de primera línea que superen los 60 años. El director de Yescom Consulting matiza la cuestión: “Una imagen fresca y rejuvenecida siempre ayuda. Pero lo que aparentemente es una debilidad (la vejez o, mejor dicho, lo que ella comunica: cansancio, lentitud, apatía, desconexión, etcétera) puede ser una fortaleza si se sabe proyectar como experiencia. Por ejemplo, Ronald Reagan contestó así a un oponente que hizo alusión a su avanzada edad: ‘No voy a utilizar la juventud e inexperiencia de mi adversario contra sí mismo’. Fue un éxito arrollador y de un solo golpe aparcó el tema de la edad”.

sorayaSin embargo, lo cierto es que nuestros políticos no quieren parecer mayores. Quizá por eso otro de los grandes, Jordi Pujol, en su día no se lo pensó dos veces y recurrió a la cirugía estética para operarse las llamativas bolsas de los ojos. Quería evitar el aspecto de cansancio que proyectaba. Magdalena Álvarez también se ha quitado las arrugas de la frente. Asimismo, la europarlamentaria popular Pilar del Castillo podría haber recurrido al botox para suavizar las líneas de expresión y quitarse unos años de encima. De momento, ninguna de nuestras políticas ha llegado al extremo de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, a quien se conoce como la Reina de botox debido a su espectacular cambio de imagen en los últimos tiempos.

Volviendo a nuestro país, no es José Blanco el único que se ha operado la vista. Carme Chacón y los populares Ángel Acebes y José María Michavila también lo han hecho. La ministra de Defensa, además, se puso ortodoncia para mejorar su sonrisa; algo imprescindible en las apariciones públicas y campañas publicitarias. Recurrió a los brackets invisibles, cuyo coste oscila entre los 2.000 y los 4.000 euros, para que no se notara demasiado durante el tiempo que duró el tratamiento. Quedó perfecto. Tanto logra transmitir la catalana, que en una lista elaborada por la edición española de la revista FHM en el año 2009 quedó en el número 97 de las 100 mujeres más deseadas del mundo.

Y casi el mismo camino ha seguido Soraya Sáenz de Santamaría, que ocultó con unas carillas de porcelana un diente que se le rompió siendo niña y que no resultaba estético para su cargo. Aun así, la portavoz del Partido Popular en el Congreso admite que se ve rara sin ese vestigio de sus correrías infantiles, casi no se reconoce, y hasta le da vergüenza sonreír. Al menos éste es un retoque asequible: entre 700 y 1.000 euros por pieza y duran de 15 a 20 años.

Nadie escapa a la dictadura de la imagen, que es la forma más directa para captar al electorado. Por supuesto, el presidente del Gobierno tampoco y, desde su llegada a La Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero ha tenido que hacerse leves retoques, como cambiar de peinado. No parece ser suficiente para algunos expertos en imagen, que aconsejarían a ZP mejorar sus dientes con un blanqueamiento láser, perfilarse las cejas con técnicas de depilación o hacerse trajes a medida para disimular su aspecto desgarbado.
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berlusconiConservar el estilo propio

El que no parece tener ninguna intención de cambiar demasiado su look pasando por quirófano es el líder de la oposición. “Mi cara no tiene arreglo”, dice jocoso Mariano Rajoy. Las recomendaciones de sus asesores de operarse la vista, usar lentes de contacto o quitarse esa canosa barba no hacen mella en él. Aun así, hay renombrados estilistas como Ramiro Fernández que insisten en recordar que un político “además de convencer, tiene que seducir”.

La verdad es que la mayoría de los políticos prefieren recurrir a cambios de imagen no demasiado agresivos, quizá para no transmitir frivolidad, pero pocos escapan a las dietas milagrosas o a contratar un entrenador personal para ponerse en forma. Aquí no hay diferencia de ideologías, todos quieren verse bien. La clave está, según Yuri Morejón, en dar con un estilo propio, acorde con la personalidad y con el mensaje, que no haga perder en ningún caso la naturalidad: “Un político encorsetado o inseguro pierde toda posibilidad de comunicar”.

comentarios

10 comentarios:

  1. Ana Salazar dice:

    "un político además de convencer, tiene que seducir" RT @yurimorejon: Políticos retocados. http://bit.ly/9rxPDh

  2. RT @yurimorejon: Políticos retocados. http://bit.ly/9rxPDh

  3. Piulejant dice:

    RT @yurimorejon: Políticos retocados. http://bit.ly/9rxPDh

  4. nuriavega dice:

    RT @yurimorejon: Políticos retocados http://bit.ly/9rxPDh

  5. Pingback: Bitacoras.com

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  7. RT @agirregabiria: Políticos retocados http://j.mp/cSylFf

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