Un lehendakari encorsetado

(Publicado por Yuri Morejón en EL MUNDO, el domingo 2 de mayo de 2010)

lopez_pensativoAl final nos quedamos con imágenes, sensaciones, impresiones. Percepciones. Las palabras se interpretan, se pierden o se olvidan. Las imágenes hablan más que las palabras, generan menos dudas, las recordamos mejor. Más tiempo. Porque nos dan más información.

Hay silencios que hablan por sí solos y palabras que callan por sí mismas. La política no es una excepción. Si existe contradicción entre lo que uno dice y lo uno que hace, entre el qué y el cómo, no hay duda, nos quedamos con lo segundo. Juzgamos más por los ojos que por las palabras. Y es que es muy fácil mentir con la boca, pero hay que ser muy buen actor para saber mentir con el cuerpo.

Lo importante de los políticos es su mensaje, sus medidas, sus propuestas. Su gestión. Su eficacia, su eficiencia. Pero qué duda cabe que una pose, un tic o una imagen a destiempo pueden generar más portadas, críticas y comentarios que sus propias declaraciones.

En comunicación, a veces las palabras son lo de menos. Gestos, guiños o sonrisas entrenadas que buscan humanizar la figura de los políticos. Ganar en credibilidad. O todo lo contrario si los gestos -en su mayoría involuntarios y por tanto difíciles de controlar- revelan nerviosismo, inseguridad, despreocupación o falsedad.

A lo largo de estos primeros 12 meses de mandato, el lehendakari López ha comparecido en multitud de escenarios. Recibimientos, visitas, discursos institucionales, mítines, intervenciones parlamentarias, comparecencias ante los medios. En la gran mayoría, las mismas señales. Un cuerpo transmitiendo valiosa información a través de gestos, posturas, miradas y movimientos muy particulares.

lopez_atentado1. Su cara. López pierde con la risa y gana con la sonrisa. Con ella transmite serenidad, empatía, proximidad. Pero rara vez arquea una. No siempre fija la mirada o establece contacto visual con su interlocutor, lo que proyecta una mirada entristecida en algunos discursos y perdida en muchos planos de escucha. En las entrevistas tiende a desviar la mirada hacia la derecha, según los psicólogos, el lado de la creación, de la invención… también de la improvisación. Con frecuencia, aprieta los labios en un signo de contención, de duda, de indecisión. Su arqueo descompensado de cejas le da imagen de incredulidad. Por eso López soporta peor los planos cortos.

2. Sus manos. Son, junto a la cara, las mayoras delatoras de nuestro estado de ánimo, de nuestro carácter, de nuestros sentimientos, de nuestras reacciones ante todo tipo de públicos y escenarios. En los mítines, discursos y entrevistas, Patxi López las mueve de manera acompasada… en ocasiones arrítmicamente, pero las controla. Y pese a ello le saca poco partido a unas manos por cierto gruesas que, bien conducidas, le aportarían mayor aplomo y convicción a sus intervenciones. Sin embargo, ante los recibimientos, saludos, posados y fotografías en público tan propias de su cargo, el lehendakari desvela con su cuerpo su lado más inseguro, más tímido: se lleva inevitablemente las manos a la espalda. Las oculta. Un gesto que corre el riesgo de interpretarse también como un indicador de arrogancia o de pasotismo.

No se trata únicamente de una cuestión de fotogenia. Ver las manos de los protagonistas aporta transparencia, lopez_ibarretxeseguridad, franqueza y credibilidad. Inconscientemente, pensamos: “no tiene nada que esconder”. Sea como fuere, lo cierto es que López, a través de su lenguaje no verbal, deja entrever que no se siente cómodo siendo el objetivo principal de los fotógrafos.

Su lenguaje corporal es un aspecto que tiene que matizar, corregir, entrenar… y controlar, ya que además es bastante común verle llevarse una de sus manos al botón de la chaqueta en otro gesto que confirma y delata cierta contención, duda, nerviosismo e incomodidad en su perfil más público.

3. Su imagen. No parece el mismo cuando se viste de casual para un mítin o reunión de su partido. Es entonces cuando se le ve más cómodo, menos encorsetado, más natural. Más convincente. El traje parece pesarle y por su entalle tampoco le estilizan la figura a un lehendakari que, a sus 50, se conserva muy bien físicamente. No duda en usar camisa blanca en sus compromisos de partido y azul en los de gobierno. Con un detalle, tiende a repetir su corbata amuleto (azul con puntos blancos) en aquellos actos visiblemente más trascendentales. Su flequillo sigue despistando y con frecuencia su timidez le impide mostrarse más seguro y autoparódico.

4. Su comunicación. López ha evolucionado como comunicador. Suele mostrarse sereno, pausado y equilibrado. Juega bien con las pausas y sabe variar el tono de voz y el ritmo de su discurso. Su indudable fonogenia le ayuda a dar mayor eco y atención a sus intervenciones, aunque sus reiteradas miradas al suelo o al papel al final de cada frase le restan credibilidad. Como tantos otros políticos, el lehendakari gana en la distancia corta y pierde en los atriles. urkullu_lopezSu balanceo es corregible. Se muestra moderado en las formas y disciplinado en el mensaje, normalmente poco profundo, pero bien estructurado. Emotivo, cercano. Es fácil establecer comparaciones con Zapatero, sus estilos y perfiles comunicativos vienen de la misma escuela.

En este año de gobierno, López ha regalado también polémicos posados que generaron debate. En definitiva, que lo pusieron innecesariamente en la picota. Centró, protagonizó muchas críticas -en vez de amortiguarlas a través de su gobierno- con instantáneas que tampoco parecían la mejor forma de comunicar preocupación, trabajo y dedicación en tiempos difíciles.

Y ésta es otra de sus asignaturas pendientes. Mostrarse más activo, controlar esa gestualidad demasiado tranquila, aparentemente contemplativa. Lo que puede confundirse con indiferencia. Sobre todo porque el gesto se convierte hoy en fotografía. Ésta en noticia. Y la anécdota en el recuerdo. En la síntesis de lo que proyectas.

Un lehendakari que necesita entrenamiento. Para sentirse y mostrarse cómodo. Natural, espontáneo. Más humano, menos político. En suma, más creíble y confiable. Sin esto, el resto no funciona.

Yuri Morejón es asesor de comunicación política y director de Yescom Consulting

comentarios

2 comentarios:

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. juan jairo dice:

    Una excelente ilustración la que nos entrega este artículo sobre la comunicación no verbal dentro de lo que es el marketing político y una ayuda apa quienes ejercemos cargos públicos con alta responsabilidad y ahora con tanta falsedad en la mayoría de los que hacen política. Debemos poner en práctica lo que nos explican aquí.

Deja un comentario

Yuri Morejon logo
  • Asesoramiento en comunicación

  • Contacta

    • Bilbao: (+34) 94 640 07 92
    • Madrid: (+34) 91 181 97 00
    • Nueva York: (+1) 914 374 6498
    • contactar@yurimorejon.com