Cuando falla el líder

(Reportaje publicado en el diario Jornal de Negócios de Portugal el 26/03 /2010)

ferreira_leiteEsta semana el periodista portugués António Larguesa me preguntaba acerca de las claves para mantener un liderazgo político fuerte. Y es que en Portugal, el principal partido de la oposición, el Partido Social Demócrata (PSD), busca estos días un nuevo líder tras la derrota sufrida por la candidata Manuela Ferreira Leite en las últimas elecciones generales celebradas el pasado mes de septiembre. Como ya ocurriera en 2005, el ganador fue el primer ministro y candidato socialista, José Sócrates.

Cavaco SilvaPero la historia viene de lejos. Desde que Aníbal Cavaco Silva, actual presidente (jefe del Estado) de Portugal, pusiera fin en 1995 a 10 años de gobierno del PSD, el partido vive en una situación de permanente convulsión interna. Los números hablan por sí solos. En sus 36 años de vida, el PSD ha tenido 16 presidentes, cuyos mandatos han durado de media menos de dos años.

Em 36 anos de
vida, o PSD teve 16 presidentes cujos mandatos duraram, na
maioria dos casos, menos de dois anos.

Durao Barroso y Jose SocratesMás allá de diferencias ideológicas, las disputas han estado marcadas por rencillas personales entre los distintos dirigentes de la formación. La última en intentar un nuevo gobierno conservador en Portugal tras el liderado entre 2002 y 2004 por Durao Barroso (actual presidente de la Comisión Europea), Manuela Ferreira Leite, ha vuelto a sufrir las consecuencias de la derrota.

En el caso del PSD, podría decirse que las causas que explican la falta de un liderazgo fuerte son 4: la indefinición ideológica, la heterogeneidad de sus bases, la falta de un proyecto orientador y, sobre todo, la ausencia de poder ejecutivo.

Pero… ¿por qué es tan difícil encontrar un liderazgo político estable?

Como dijo Konrad Adenauer, “en política hay enemigos, adversarios… y compañeros de partido”.

Lejos de lo que pudiera parecer, las mayores disputas políticas se producen en el seno de los propios partidos. Sobre todo cuando no gobiernan. Con demasiada frecuencia el problema radica en que en los partidos hay poca paciencia, muchas rivalidades y muy distintas sensibilidades. Y en los líderes poca convicción y determinación que les haga construir un proyecto fuerte, creíble, confiable… a medio plazo.

La paciencia y la convicción son, por tanto, los aspectos que explican y hacen triunfar los grandes proyectos. “La mayoría de los fracasos viene por querer adelantar la hora de los éxitos”, dice el dicho. Y en política siempre existe una prisa enorme por llegar al poder. La convicción en un líder se percibe, engancha, es algo que atrae, que genera seguidores. Lo importante es encontrarla en un dirigente político y, sobre todo, saber proyectarla.

No hay que olvidar que, en último término y más allá de los militantes, el público final de los partidos son los electores, los ciudadanos. Si un líder es querido por los ciudadanos, siempre será más difícil que lo cuestionen dentro de un partido.

En ocasiones el error pasa por pensar más en las próximas elecciones que en las próximas generaciones.

Te invito a leer el reportaje completo y, como siempre, a trasladarme tus dudas y comentarios a través de esta página o del correo electrónico.

Reportaje Liderazgo

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