Cuando política y moda van de la mano

Esta semana la revista TIEMPO publica un reportaje  sobre las diferencias estilísticas de las mujeres políticas españolas. De una y otra ideología. Redactado por la periodista Maite Torrente bajo el título “Dime cómo vistes y te diré de qué partido eres”, me pregunta sobre la importancia actual de la moda, la imagen y el estilismo en la política española como parte de la estrategia comunicativa de los distintos partidos.

Al respecto comento que “La gente no vota sólo por ideología, también por cuestiones de identificación con los políticos: el más guapo, el más popular, el más sonriente… cuestiones en las que la imagen es fundamental. Por eso, los partidos han empezado a preocuparse por la imagen y estética de sus líderes. La indumentaria es una forma más de buscar una identificación con los electores. El secreto está en resultar improvisadamente sexy”.

Preguntado también por los cambios de imagen de algunas de las políticas más importantes de España, recalco que ante todo “el político tiene que sentirse cómodo. Un asesor de imagen no puede pretender cambiar la personalidad del político. Se trata de desarrollar y proyectar sus fortalezas y de minimizar o pulir sus puntos débiles”.

A continuación os adjunto el reportaje completo. Para cualquier duda, comentario o sugerencia, no dudes en contactarme. Estaré encantado de atenderte.

Dime cómo vistes y te diré de qué partido eres
Las mujeres del PP y del PSOE se diferencian a la hora de vestir. Unas son clásicas; las otras, modernas.

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Política y moda son dos conceptos que van muy unidos hoy en día, quizá porque la importancia de la mujer en los partidos y en la sociedad va cobrando mayor relevancia. No hay más que ver el organigrama de nuestro actual Gobierno, que tiene nueve ministras. Tanto ellas como todas las políticas que están en la oposición son conscientes de que ha de existir una relación, muchas veces sutil, entre ideas e imagen. En pleno siglo XXI, todas son mujeres modernas y actuales, pero hay ciertos detalles en su estilo que evidencian su tendencia ideológica. Si nos fijamos en cómo visten y en qué tipo de zapatos y complementos llevan, casi con toda seguridad podremos adivinar de qué tendencia ideológica son.

Atrás han quedado los tiempos en que los gurús de la izquierda lucían con orgullo obrero la chaqueta de pana y los de derechas, traje y corbata. Hoy las tendencias son otras. Yuri Morejón, asesor de comunicación pública y política y director de Yescom Consulting, explica la importancia de la estética en la política: “La gente no vota sólo por ideología, también por cuestiones de identificación con los políticos: el más guapo, el más popular, el más sonriente… cuestiones en las que la imagen es fundamental. Por eso, los partidos han empezado a preocuparse por la imagen y estética de sus líderes. La indumentaria es una forma más de buscar una identificación con los electores. El secreto está en resultar improvisadamente sexy”.

Aunque lo cierto es que no existen diferencias radicales, lo cierto es que las políticas de derechas suelen ser clásicas con algún toque de modernidad, y las de izquierdas tienden más a arriesgar en su estilo. Unas usan perlas, oro, serios trajes de chaqueta y cortes de pelo clásicos; otras se lanzan a diseños innovadores y llamativas joyas o bisutería en plata y oro blanco. Una de las mujeres que marcan estilo dentro del Gobierno es, sin duda, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. A sus 60 años, ha aportado color y modernidad a la escena política con sus trajes de chaqueta en tonos ácidos.

Es una forofa de la moda, lo que le ha valido el sobrenombre de María Teresa Fernández de la Vogue, y dicen que jamás repite un traje. En los mentideros aseguran que en el armario de su casa se alojan centenares de modelos de reputados diseñadores españoles. Ella se justifica: “Nadie me regala nada, todos mis trajes los pago yo”. Entre sus creadores favoritos están Roberto Verino y Adolfo Domínguez. Este último es el creador de muchas de sus elegantes chaquetas, cuyo precio oscila entre los 150 y los 400 euros. Su característico corte de pelo y los complementos que luce, siempre a juego con la ropa, hacen de ella un referente. Su look es llamativo, pero no por ello exento de sorayacierta sobriedad y, a veces, tiene un aire masculino que le aporta carácter. El importante cargo que ocupa lo requiere. Otra apasionada de la moda es su compañera de partido Cristina Garmendia, que deslumbra en cada aparición pública. De hecho, la ministra de Ciencia e Innovación fue elegida la mujer más elegante de la última gala de los premios Nobel. Lució un maravilloso diseño del libanés Zuhair Murad, en color rosa palo, con un generoso escote.

Más sobria y recatada es Soraya Sáenz de Santamaría. Salvo las polémicas fotos del Magazine de El Mundo, donde aparecía posando como una modelo y enseñando muslo, la portavoz del PP en el Congreso es conservadora en sus ideas y en su imagen. Le gusta la ropa cómoda y actual, de tonos discretos, preferentemente de firmas como Massimo Dutti, Adolfo Domínguez y Zara. Huye de los escotes y compensa su a veces excesivo clasicismo con algún detalle étnico en los complementos o en el estampado de su ropa. Su peinado es típico de las niñas bien y su maquillaje y joyas, discretos. Mujer de carácter, destaca por su mensaje y prefiere ser discreta en la imagen.

Elegancia de izquierdas.
La ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, está considerada una de las políticas mejor vestidas de España. Ya ha cumplido 60 años, pero conserva una figura envidiable que le permite lucir escotados vestidos de gala, casi siempre del diseñador Juanjo Oliva. La gallega arriesga con los colores y las joyas y descarta las tradicionales perlas de derechas para lucir pendientes largos que le quitan sobriedad a sus impecables trajes.

Claro, que le ha salido una firme competidora en la oposición: Esperanza Aguirre, la mujer más estilosa del Partido Popular. Se atreve con todo y, en ocasiones, arriesga demasiado, como el pasado mes de noviembre cuando nos sorprendió con un escotadísimo vestido de corte imperio más propio de la protagonista de Crepúsculo que de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Esperanza presume de tener un armario de bajo coste y de comprar siempre en tiendas como Zara, Mango o H&M. “No soy una celebrity, no vivo de la moda”, asegura. Salvo en contadas ocasiones, es clásica pero sin llegar a caer en el estilo neutro que tienen algunas políticas del PP. Un claro ejemplo del look más tradicional lo tenemos en María Dolores de Cospedal, fiel a las perlas y a la firma The Extreme Collection. En ocasiones chaconnos sorprende llevando botas con vaqueros ajustados y poncho de lana, pero son las menos. Muchos apuntan que la secretaria general del PP debería modernizarse un poco, pero tampoco conviene transformarla. “El político tiene que sentirse cómodo. Un asesor de imagen no puede pretender cambiar la personalidad del político. Se trata de desarrollar y proyectar sus fortalezas y de minimizar o pulir sus puntos débiles”, confirma el director de Yescom Consulting.

Personalidad es la que le sobra a Carme Chacón, que ha adaptado su forma de vestir a la cartera que ocupa. Ser la primera ministra de Defensa de España imprime carácter, y por eso no dudó en vestir un esmoquin de Purificación García en el último desfile de la Pascua Militar, algo que fue duramente criticado. Aun así, la catalana dejó bien claro con su atuendo que es ella la que lleva los pantalones en esa materia. Es clienta habitual de Roberto Torreta y se decanta por un look informal, pero siempre correcto.

Más transgresora es Ángeles González Sinde, ministra de Cultura, que se atreve con uno de los diseñadores más innovadores de España, David Delfín. No siempre acierta… La que casi nunca se equivoca en la elección de su vestuario es Ana Mato, discreta como pocas. Le gustan las firmas clásicas como Tommy Hillfiger y los vestidos de corte baby doll. Pese a que la tachen de anacrónica, la política madrileña, a sus espléndidos 50 años, es de las pocas que se atreve con la minifalda dentro del Partido Popular.

Aciertos y desaciertos.
Para terminar con el repaso, tres mujeres de izquierdas: Trinidad Jiménez, Leire Pajín y Bibiana Aído. La ministra de Sanidad hizo de su chupa de cuero un estandarte de progresismo. Lleva 25 años en la política y siempre ha conservado su estilo. No en vano es una de las mujeres más deseadas por el género masculino. En su día a día es fácil verla con sandalias de plataforma y camisas de lino tipo ibicenco. A la zaga le va la ministra de Igualdad, quizá la más hippy del Gobierno y forofa de la marca Flamenco. Aun así, debe aprender a llevar con más estilo los trajes de chaqueta.

A la que le hace falta cuidar su imagen es a Leire Pajín, pues lleva un look muy desenfadado para ser la portavoz del PSOE. Un asesor de imagen le aconsejaría un cambio de peinado, algo a lo que no está demasiado dispuesta. Ella misma confiesa que no le interesa nada la moda y define así su estilo: “De hippy sólo tengo los vestidos y que soy bastante austera”.

comentarios

9 comentarios:

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  2. Monperla dice:

    Yuri Morejon – Cuando política y moda van de la mano http://ow.ly/16jjW7

  3. Yuri Morejon dice:

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  7. Curioso! RT @yurimorejon: ¡La moda llega a la #politica! http://bit.ly/5hH4QW

  8. Pingback: Yuri Morejon - Imagen es más que vestimenta

  9. Pingback: La moda de ZP… lost in translation | El blog de Sandra Bravo

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