La peor vuelta de Ibarretxe

IbarretxeSiempre fue un tipo de palabra. El 5 de mayo de ahora justo siete meses, cuando el Parlamento Vasco estaba a punto de votar la investidura de Patxi López como nuevo lehendakari, Ibarretxe se adelantó, tomó aire y dijo: “en este Parlamento empecé a hacer política y aquí voy a dejar de hacer política“.  Y lo cumplió… hasta esta pasada semana.

Tras el sonado anuncio, el presidente de los jeltzales, Iñigo Urkullu, aseguró a los medios que el PNV que no iba a designar un nuevo líder. Sería el grupo parlamentario, por tanto, quien encabezara la oposición al nuevo ejecutivo. Durante este último medio año, Ibarretxe apenas ha mostrado su perfil más público. Anunció su marcha como profesor a una universidad puertorriqueña, se dejó ver por Fiestas de Bilbao y mandó un saludo por escrito para ser leído en el Alderdi Eguna (Día del Partido) a finales del pasado mes de septiembre.

Por eso chocó tanto la carta publicada el pasado lunes por Ibarretxe en Deia, en la que enumeraba los errores del “gobierno en paro” de Patxi López, así como su “falta de ideas”. Su antecesor en el cargo, el ex lehendakari Carlos Garaikoetxea, avivó el fuego con una afirmación en torno al modo de gobernar de López que ya comenté en el artículo “Fortalezas y debilidades de un gobierno principiante”, publicado el pasado mes de junio. La política de gestos.

El globo siguió hinchándose tanto durante la semana que la intervención de Ibarretxe en Tolosa acaparó la atención de numerosos medios de comunicación. ¿Vuelve Ibarretxe? ¿Por qué ahora? ¿Por qué así? Lo cierto es que, aunque no volverá, mostró toda su esencia. La que reivindica, dicho en múltiples formas, el derecho de autodeterminación del País Vasco. ¿Aviso a la dirección del PNV? ¿Guiño a unas bases desmotivadas?

Y es que Ibarretxe sigue despertando mucha aceptación y credibilidad para un importante sector de la sociedad vasca. Por eso su irrupción no es baladí. Tampoco sus críticas para desgastar al Gobierno de López.

El PSE, al que no conviene ni el protagonismo de Ibarretxe ni una vuelta al discurso autodeterminista que intente aglutinar las distintas sensibilidades abertzales en Euskadi, trató de darle la vuelta a la tortilla. “Ibarretxe no ha sabido jubilarse e intenta marcar el rumbo y la estrategia política al PNV, como Aznar al PP“, sentenció José Antonio Pastor, portavoz de los socialistas vascos.

Pero más allá de discursos y disputas partidistas, parece evidente la ‘vuelta’ de Ibarretxe deja entrever, intencionadamente o no, la falta de liderazgo actual en el PNV. O dicho de otra forma, supone el peor síntoma para su presidente, Iñigo Urkullu. El más desapercibido, por cierto, en esta última semana.

En el artículo “El PNV necesita un líder” (junio 2009), adelantaba que “para recuperar el terreno perdido, los jeltzales necesitarán una cabeza visible. Un referente. Hoy en día el líder es el mensaje, sin él el discurso se dispersa, difícilmente cala. Es como un relato sin protagonista. Y, sobre todo, la tarea de aglutinar sensibilidades, liderar un proyecto o resultar determinante en la política vasca, se hace más complicada”.

Y, con todo, Urkullu no parece haber dado muestras hasta la fecha de ser el referente que reclaman las bases y el electorado nacionalista.

comentarios

5 comentarios:

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  2. Interesante. Da que pensar.

  3. JD dice:

    Desprendido de la pesada carga, perdón por la redundancia, del cargo… me pareció que Ibarretxe estaba un poco desatado. No sé si era el color rojo de su cuello el que me dio esa sensación (¿demasiado sol?), el verlo sin corbata y en plan otoñal, o el que llevase el pelo más corto… pero me dio sensación de exaltado. Y, efectivamente, Urkullu no habrá agradecido realmente la reaparición.

    Pero, Yuri, podrías seguir en el análisis: ¿cuándo ha conseguido el PNV retirar de verdad a sus “ex”? A los lehendakaris no los ha querido retirar del todo nunca; a Arzallus, quizá el más retirado de facto, siempre se le busca con los micrófonos… y él siempre responde; Uzturre siempre fue una presencia por ahí… No sé, ¿tú cómo lo ves?

    Un cordial saludo.

  4. Buen análisis, tocas tres temas a los cuales siempre hay que hacer seguimiento. La resistencia de los “líderes” a dar paso a nuevas situaciones en las organizaciones políticas, así como su apego a la lucha permanente por el poder. La debilidad de los liderazgos en organizaciones con larga permanencia en el poder y su incapacidad para recomponerse, cuando la situación le es contraria y por último, la necesidad de hacer oposición sin contenido, sólo a partir de la diferenciación con el contrario a cualquier precio. saludos

  5. yuri dice:

    Gracias, Lucía, algo se publicó en esta misma línea ayer en prensa.

    En cuanto a tu pregunta, JD, cierto que el PNV nunca ha renunciado a sus ex lehendakaris. Lo novedoso en el caso de Ibarretxe es que ha sido el primero que no ha sido sustituido en el cargo por otro del PNV… por lo que él sigue siendo el último lehendakari nacionalista. El caso de Arzalluz es distinto, fue presidente del PNV durante 24 años, pero nunca lehendakari. Su influencia en el partido está por eso justificada. Un abrazo, JD, espero verte a menudo por el blog.

    Muchas gracias, Johan. Poco que añadir a tu comentario porque, realmente, estás en lo cierto. Ves cómo es algo que sucede tanto de éste como del otro lado del Atlántico. Un abrazo fuerte hasta Venezuela.

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