Los políticos no son para el verano

(Publicado por Yuri Morejón en la revista Política y Moda en septiembre de 2009)

No era verano, pero Manuel Fraga se enfundó su meyba y se adentró en el mar. Corría el 9 de marzo de 1966 y entonces dirigía el Ministerio de Información y Turismo. Él quizás no era consciente pero su gesto fue precursor. Junto al embajador norteamericano, Angier Biddle Duke, Fraga se bañó en aquellas aguas de Palomares, en Almería, para demostrar al mundo que no había peligro alguno para la salud. Dos meses antes, 4 bombas termonucleares habían caído en la zona fruto de un accidente aéreo entre un bombardero y un avión cisterna estadounidenses. Aquel traje de baño verde es aún hoy recordado como parte de aquel golpe de marketing que buscó demostrar que las aguas de la zona estaban libres de radioactividad.

Han pasado muchos años desde que el meyba fuera, como definió en su día Llum Quiñonero, “el prototipo del bañador masculino, de pantalón corto con cintura elástica y suspensorio interior”, pero lo cierto es que el verano sigue siendo una época en la que, pese a la inactividad parlamentaria, es posible y recomendable seguir comunicándose con el elector.

El verano y, particularmente, las vacaciones son por tanto una oportunidad. Máxime en estos tiempos en los que tanto se habla de ‘campaña permanente’. Marcar la agenda política en una época, la estival, caracterizada precisamente por la ausencia de noticias es la tentación de todo asesor… y la necesidad de todo periódico. Todo encaja. Pero los políticos también necesitan vacaciones. Afrontar frescos y descansados el inicio del nuevo curso es en sí mismo una buena razón.

La crisis económica les obligó este año a bajar el perfil y a hacer gala de la discreción y la austeridad para evitar ser objeto de duras críticas por parte de la opinión pública, sobre todo para quien, como la canciller alemana, Ángela Merkel, debía afrontar a finales de septiembre una importante cita electoral. Después de que los paparazzi la fotografiaran mientras se cambiaba de traje de baño en las costas de Nápoles durante sus primeras vacaciones como Canciller, este verano Merkel optó por la tranquilidad de las montañas Dolomitas, en Italia.

Algunos eligen su destino pensando en el descanso, en la posibilidad de disfrutar con su familia, en sus aficiones deportivas o en su localidad natal. Pero cada vez más son los que disfrutan de sus vacaciones en un lugar y en unas condiciones similares a las del electorado que persiguen convencer. La intención siempre es que una mayoría de ciudadanos se identifiquen con el político. No son pocos los que, asesorados por su equipos, aprovechan sus días de reposo para lanzar guiños al electorado menos politizado, destacando su lado más deportivo durante sus vacaciones y realizando vida en familia en escenarios y acciones cotidianas como las de pasear al perro, jugar con sus hijos en la playa, acudir a un restaurante popular, ir al estreno de una película familiar o a un torneo de fútbol veraniego. Teniendo muy presente no saturar al ciudadano con un mensaje demasiado político en sus vacaciones, los asesores buscan en último término potenciar la imagen de hombre “normal” del político, humanizando y aproximando su persona a la del electorado medio

Este pasado verano nos dejó en España cuatro momentos y estampas para el análisis. El primero en acaparar la atención de los reporteros gráficos fue el expresidente José María Aznar, quien a finales de julio pasado sorprendió mostrando un esculpido torso y un intenso bronceado mientras veraneaba con su familia en una playa de Cerdeña, en Italia. Con 56 años y retirado de la política activa, Aznar parece disfrutar ahora de una segunda juventud.

A él le siguieron las dos mujeres con más poder en el seno del Gobierno y del Partido Popular, respectivamente. La secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, desvió por un momento las críticas por haber acusado al Gobierno de las escuchas ilegales a dirigentes de su partido, al ser cazada en una playa de Marbella luciendo un colorido bikini y una excelente figura mientras jugaba con su hijo a tan sólo unas semanas de contraer matrimonio con el empresario Ignacio López del Hierro.

Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, fue sorprendida a finales de agosto paseando con un escueto y vistoso bañador por la barcelonesa playa de Vilanova i la Geltrú. Con gesto fruncido y visiblemente delgada, la instantánea estuvo envuelta en cierta polémica al publicarse únicamente en dos medios impresos.

Sus respectivos jefes, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP, Mariano Rajoy, despidieron sus vacaciones con un inusual vídeo promocional. Zapatero, que durante su descanso en Lanzarote se mantuvo fiel al estilo veraniego eligiendo colores claros en sus camisas para resaltar el bronceado, recomendó, sonriente y frente a unas palmeras, viajar y disfrutar de la isla canaria. Rajoy no se quedó atrás y desde su retiro en una playa de Pontevedra grabó un vídeo en el que, con paso firme, menor telegenia que su adversario y vestido con bermudas, náuticos y un polo de apoyo a la candidatura de Madrid 2016, tuvo tiempo de promocionar Galicia, mostrar su apoyo a una Madrid Olímpica y criticar a Zapatero por su gestión ante la crisis económica.

Pero quien más comentarios deparó con el fin del verano fue Su Majestad el Rey que, junto a su hijo y heredero, decidió dejarse barba tras Rey y Príncipe con barbalas vacaciones más sobrias y austeras de los últimos años. Una barba que efectivamente rejuvenece a Don Juan Carlos, estiliza su rostro y disimula su papada. También llama y desvía la atención. No es baladí.

Sea como fuere, el verano da pie a la improvisación y ésta a descubrirnos. En cuerpo, costumbres e intenciones. La llegada del otoño y la vuelta al curso político devuelven a los mandatarios su uniforme y enfundado en él siempre es más difícil destacar. Veremos a ver.

Yuri Morejón es asesor de comunicación y director de Yescom Consulting

comentarios

3 comentarios:

  1. Iker dice:

    Excelente recopilación, Yuri, pero yo hubiera sido más mordaz, porque el tema da para comentar algunas fotografías y poses. Lo único cierto es que en pocos sitios somos todos tan iguales: la playa, la mesa de un quirófano y el inodoro, me temo. Un abrazo.

  2. yurimorejon dice:

    Gracias, Iker.

    … no te falta razón. Demasiado iguales, por eso tampoco quise recrearme con las imágenes. Se comentan por sí solas.

    Un abrazo, cuídate.

  3. Pingback: Yuri Morejon - Los posados de Rajoy

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