El PNV necesita un líder

(Publicado por Yuri Morejón en EL MUNDO el lunes 22 de junio de 2009)

Parece noqueado. Incluso sin rumbo. El PNV no acaba de encontrar su sitio tras verse desalojado del Gobierno vasco. Tampoco tiene un referente que lo guíe. Apenas unas horas después de que Patxi López fuera investido lehendakari e Ibarretxe anunciara su abandono de la política activa el pasado 5 de mayo, el presidente de los jeltzales, Iñigo Urkullu, anunciaba a los medios que el PNV no iba a designar un nuevo líder. Será el grupo parlamentario, por tanto, quien encabece la oposición al nuevo ejecutivo socialista.

Ante los primeros pasos del Gobierno López, el PNV sólo aprovechó el tropiezo legal de los socialistas a la hora de presentar la nueva web 2.0 de lehendakaritza y la modernizada imagen corporativa de Ajuria Enea. Fue visto y no visto. Antes y después, la campaña de desgaste emprendida por los peneuvistas al calificar el cambio de gobierno de “golpe institucional” o los recurrentes latiguillos “inactivo” o “Gobierno de la foto” con los que denominan al Ejecutivo de Patxi López, no le ha dado buenos resultados al PNV.

A finales de mayo comenzaba la campaña para las elecciones europeas y los peneuvistas no dudaron en plantear los comicios del 7 de junio como un test para medir y demostrar su fuerza frente al Gobierno propiciado por el pacto entre PSE y PP. Pero se equivocaron. Aunque el PNV sigue siendo el partido más votado en Euskadi, la diferencia de 80.000 votos que les permitió superar al PSE el 1 de marzo, es ahora menor de 7.000. Son comicios y escenarios distintos, sí, pero si alguien sale reforzado de la última cita electoral es sin duda el liderazgo de Patxi López y su apuesta por el cambio, que no ha despertado en el electorado el rechazo ni la movilización que proclamaba el PNV.

En Sabin Etxea sienten ya en los talones al PSE. Entretanto, el nuevo gobierno socialista ya ha empezado a coger ritmo. Les ha descolocado la continua invitación y disposición al diálogo del lehendakari López. Sin confrontación, sin frentismo, el PNV es consciente de que se acaba el recorrido de su discurso más victimista, quizás también del más identitario. Saben que tienen que modular el mensaje. También las formas. Una postura más abierta, más flexible, que les permita sumar apoyos no tanto de los votantes de partidos minoritarios como EA o EB, ex socios de gobierno durante los últimos años, sino en el electorado del propio PSE, que el 7-J volvió a ser la primera fuerza en Álava, Gipuzkoa, Vitoria, San Sebastián y la mayoría de los grandes municipios vascos. Incluso en Bilbao, tradicional feudo del PNV, los socialistas se quedaron a escasos 350 votos.

Para recuperar el terreno perdido, los jeltzales necesitarán una cabeza visible. Un referente. Hoy en día el líder es el mensaje, sin él el discurso se dispersa, difícilmente cala. Es como un relato sin protagonista. Y, sobre todo, la tarea de aglutinar sensibilidades, liderar un proyecto o resultar determinante en la política vasca, se hace más complicada.

Resulta contradictorio, además, comprobar cómo quien vaticina al lehendakari López un gobierno poco duradero por las diferencias con su avalista, no tenga previsto su próximo candidato a Ajuria Enea. Principalmente ante la cercanía de las elecciones municipales y forales de mayo de 2011, que a buen seguro resultarán claves para medir fuerzas justo en mitad de la legislatura de López.

Pero ¿quién puede ser el nuevo líder del PNV? La presentación del Euskobarómetro postelectoral en julio ofrecerá más de una pista. Será la primera vez tras el 1-M en la que todos los líderes políticos, de unos y otros partidos, serán valorados por los vascos. Durante los últimos meses, el hecho de que el PNV no tuviera un líder definido ha provocado que sus propias bases busquen referentes en distintos dirigentes del partido. Para muchos, Izaskun Bilbao, elegida ya Eurodiputada, era una de las mejores opciones. Tras cuatro años desempeñando al frente del Parlamento Vasco una labor valorada por propios y ajenos, parecía destinada a liderar el proyecto nacionalista. En su momento, sonaron también nombres con Andoni Ortuzar, presidente del PNV en Bizkaia y ex director de EiTB, o el propio Josu Erkoreka, reconocido diputado en el Congreso. Tampoco Iñigo Urkullu, presidente del EBB, parece decidido a asumir el liderazgo nacionalista en tiempos de oposición.

Nel frattempo, otros dirigentes peneuvistas como el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, ha destacado por encabezar las críticas al Gobierno López, manteniendo una postural visiblemente más frontal que sus homólogos Markel Olano en Gipuzkoa y Xabier Agirre en Álava, respectivamente. Pero sin duda en quien la mayoría fija ya su mirada es en el ex presidente del PNV y actualmente de Petronor, Josu Jon Imaz. Bien valorado por la prensa, apreciado por sectores ajenos al PNV, muy preparado y de discurso moderado. En síntesis, un perfil muy presidencial.

Ante cualquier movimiento en este sentido, cabría esperar que Joseba Egibar, portavoz jeltzale en el Parlamento Vasco, mostrara sus conocidas reticencias hacia Imaz y tratase de equilibrar fuerzas. No parece, sin embargo, que esté en las mejores condiciones. En Álava, territorio que volverá a ser clave en próximas elecciones a lehendakari, aliados de Egibar como el presidente del ABB, Iñaki Gerenabarrena, no cuenta con la mejor de las credenciales al encabezar un PNV muy a la baja en el territorio, con un diputado general en la cuerda floja y sin un referente en el Ayuntamiento de Vitoria.

En esta circunstancia, tanto el PSE como el lehendakari López tienen muy claro que la clave pasa por tomar la iniciativa. Y así quieren hacerlo. Ante la desintegración de EA y EB, la desorientación de un PNV sin experiencia en el rol de oposición y una ETA que amenaza con una nueva ofensiva para condicionar la agenda política vasca, Patxi López sabe que su gran oportunidad pasa ahora por dar respuesta a las verdaderas prioridades del país.

Por su parte, muchos en Sabin Etxea esperan ya ansiosos la celebración del Alderdi Eguna (Día del partido) el último domingo de septiembre. El PNV tendrá entonces la oportunidad de coger el guante y dar un paso al frente. El tiempo corre en su contra. Sólo una semana más tarde, los socialistas vascos celebrarán el congreso que escenificará a buen seguro el apoyo unánime de las bases al proyecto de Patxi López.

Yuri Morejón es Asesor de Comunicación y director de Yescom Consulting

comentarios

2 comentarios:

  1. Anónimo dice:

    ¿Acaso se te olvida que los líderes en el PNV los elige la base del partido? Se vota, no se designa

  2. yurimorejon dice:

    … en absoluto, Anónimo. De hecho, si has leído el artículo habrás comprobado que la temática no es el cómo eligirán a un nuevo líder sino a quién.

    Y en este sentido, lo que extraña es que fuera el propio Urkullu, presidente del PNV, quien negara la posibilidad de elegir a un sustituto de Ibarretxe justo el día después de que éste abandonara la política.

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