Claves para ganar un debate electoral

El debate, clave para deshacer el empate entre PNV y PSE
López y Basagoiti deberán innovar para captar votos en un formato ideal para Ibarretxe

Será el último gran cartucho. Uno de esos momentos en los que un candidato se juega la fuga o llegada de votantes. Una amenaza crucial en unas elecciones reñidas como éstas. La primera prueba la tuvieron elmiércoles en ETB-1, pero su impacto fue muy reducido. El próximo miércoles la situación será distinta. Todos los cabeza de lista debatiendo en el salón de miles de hogares vascos a través de ETB-2. Cada vez más, las elecciones se deciden por la imagen que transmite un candidato. Credibilidad, honestidad y liderazgo serán las dotes más valoradas.

A pesar del avance de internet, la televisión continúa siendo la única o principal fuente de información. Con una campaña plana y sin demasiados alicientes mediáticos, la confrontación televisiva entre los candidatos podría ser el mayor incentivo para movilizar al gran número de vascos que no sabe si votará y, menos aún, a quién.

Los indecisos son eso y hay que convencerlos. Y la tele ayuda, y mucho. ¿Qué partido está dispuesto a pasar por alto a esos miles de votantes tan impredecibles? Pero para tener éxito hay que hacerlo bien. Un debate puedemovilizar… pero también desmovilizar al electorado.

Si nos atenemos al ensayo de ETB-1, donde faltó chispa y ritmo, muchos vascos no se acercarán el día 1 a las urnas. En democracia hay una máxima que casi nunca falla. A menos enfrentamiento, menos participación. A menos participación, menos posibilidades de cambio de gobierno.

El formato a seis que se ha pactado anula toda pretensión del PSE de hacer visible a Patxi López como alternativa real. Habida cuenta de que no se celebrará ese cara a cara con Ibarretxe, el formato diseñado por ETB beneficia claramente al PNV.

Patxi_Lopez_Juan_Jose_Ibarretxe

Un formato vestido de dinámico, gracias a las intervenciones pautadas de un minuto, pero que en la práctica es algo rígido. La necesidad de síntesis a la que obliga impide profundizar a los candidatos y dificulta la posibilidad de un intenso intercambio dialéctico. La participación de los seis aspirantes escenificando un «todos contra todos» y concediendo durante 90 minutos a todas las formaciones la misma relevancia mediática no ocurre ni en el Parlamento.

El formato dará pie a una larga sucesión de microdiscursos aprendidos de antemano que aturdirán al espectador, quien a duras penas logrará aguantar la hora y media larga de programa. Los espectadores, motivados por ese morbo que produce ver en el disparadero a los candidatos, se sentarán frente al televisor ávidos de oír razones que les muevan a votar o que justifiquen su plan alternativo para el próximo fin de semana. Los candidatos no deben perder de vista que el debate del miércoles no es un ejercicio intelectual, sino una oportunidad para comunicar sin los adornos de un mitin o sin el refuerzo de un aplauso; el candidato tiene la oportunidad de presentarse ante el público tal y como es, al tiempo que lanza sus propuestas y explica su proyecto de país.

Todos sentirán los nervios lógicos de quien se examina ante la ciudadanía. Unas elecciones no se ganan por protagonizar un buen debate, pero se pueden perder por uno malo. Por sus cabezas no debería pasar otra cosa que esta encomienda: preparación, preparación y preparación. Pero… ¿qué deberían hacer para ganar el debate?

1.– Hable de los temas que interesan y preocupan a los ciudadanos. Según las últimas encuestas, la crisis y el paro son los temas que más preocupan a siete de cada diez vascos. Deberían orientar su intervención a la gestión de la crisis y, sobre todo, a su solución.

2.– Diseñe y comunique un mensaje claro y contundente. Deberá estar pensado para ser entendido por cualquier espectador. En el caso de Ibarretxe, por ejemplo, algo similar a: «La crisis económica ha llegado a Euskadi y yo soy el lehendakari que mejor y más rápido puede sacarla de esta crisis». No improvise, prepárese fichas con las ideas principales.

3.– Lleve a sus rivales a debatir el tema que usted abandera y ganará las elecciones. Patxi López lo ha de tener claro. Si es capaz de centrar el debate en la necesidad de cambio tras diez años de gobiernos de Ibarretxe, tendrá en su mano gran parte de la victoria.

4.– Muéstrese natural y sensible. Busque la identificación con el elector medio, demostrando que conoce sus problemas con casos reales.

5.– No descuide la indumentaria. Ha de ser cómoda, desde los zapatos –evite estrenarlos– hasta la corbata, siendo consciente de que cada color proyecta unos mensajes diferentes. El rojo: energía, pasión, determinación. El azul:moderación, consenso, confianza. No olvide que los espectadores querrán visualizar al próximo lehendakari, por lo que su imagen habrá de ser del todo presidenciable. Nunca se enfade, muestre gestos pausados, firmes y sin perder la sonrisa.

6.– Afirme, Razone, Evidencie todo lo que afirme en cada intervención. Para ello, válgase de gráficos, fotografías, estadísticas o recortes de prensa. Si falta una de estas tres patas, su discurso perderá credibilidad.

7.– Comience captando la atención, vaya al grano desde el principio, adelante las líneas básicas de su programa y gánese la benevolencia del auditorio remarcando los «beneficios» de optar por su candidatura.

8.– Prepárese su cierre a conciencia. Su objetivo será dejar su mensaje en el recuerdo de los espectadores, para lo cual ayudará unmensaje en positivo, de confianza y de esperanza. Evite los mensajes de miedo y haga apelaciones emotivas, humanizando su discurso con casos reales que lo identifiquen con su público.

9.– Céntrese en su público. No pierda el tiempo en responder a los rivales que no disputan su mismo electorado. Cuando interpele dirija su mirada al oponente y mire a cámara, conectando con el televidente cuando quiera pronunciar susmensajes principales.

10.– Cuide la apariencia. En comunicación, las apariencias lo son todo. Muéstrese amable, seguro y natural. Y recuerde: «no basta con hacerlo bien, hay que saber comunicarlo».

Un formato encorsetado

El próximo debate en ETB-2 será encorsetado y poco dinámico, frente a otras experiencias. En Francia, Sarkozy y Royal se enfrentaron en 2007 en un duro y literal cruce de propuestas. Un año antes, en Italia, Berlusconi y Prodi se midieron sentados –los dos superaban la edad de jubilación– mirando hacia las cámaras, para combatir el desencanto del electorado hacia su clase política. Obama y McCain se enfrentaron en tres debates, cada uno con un formato y finalidad distinta.

Yuri Morejon es asesor de comunicación y director de Yescom Consulting

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